jueves, 24 de septiembre de 2009

IGLESIA SAN PEDRO APOSTOL, DE LEBRIJA
















LA IGLESIA
La primera iglesia que hubo en Lebrija fue la de Cantabria, pero a sus afueras la gente se trasladó hacia el centro de un lote en que había más urbanización, pero al paso del tiempo las personas se fueron trasladando hacia el nuevo Lebrija que en la zona del “llano de los ángeles” hicieron la nueva iglesia San Pedro Apóstol y el padre que ofreció la primera misa fue el padre Bernandino Gómez y su primer bautizada fue una niña llamada María Alejandra Parada Ramírez, un dato curioso tenía 4 años de nacida, su bautizo fue el 16 de marzo de 1863.
Los hechos históricos de la parroquia que se conocen hasta hoy son tenidos como muy fidedignos, solo datan desde 1897, años previos a la guerra de los 1000 días desde cuando era párroco el presbítero Luis María Figueroa. Ellos le conocieron de cerca y por su afinidad con este párroco manifestaban que fue un sacerdote que le dio impulso a la construcción del templo actual, logró el lote y el compromiso de don Gorgonio Gonzales para finalizar la construcción en sus primeras fases. El máximo avance se logró durante los quince años parroquiales del padre Manuel Antonio Martínez. Quien ayudó en la gestión de la terminación del templo.
En el costado occidental de la plaza, en el centro del mismo, se levantó una capilla con las características arquitectónicas similares a la iglesia de Cantabria. Paredes en tapia, una nave central y dos laterales, el coro, el altar y la sacristía, cubiertas, sus espacios con techos de caña brava, de barro, tejas y pisos en ladrillo cocido.
Siendo un hecho el crecimiento del poblado, la diócesis de Nueva Pamplona consideró que el párroco de Cantabria debía atender en los servicios religiosos a los fieles del “Llano de los ángeles”, los sacerdotes por varias décadas así lo hicieron, hasta que en 1863 fue nombrado el presbítero Bernardo Gómez como el primer párroco para la parroquia de Lebrija decisión que se tomó por el alto volumen de la nueva población.
SUS PRIMEROS PÁRROCOS :
- BERNANDO GOMEZ 1863-1865
-José Gregorio Arenas 1865-1866
-Cayetano Pulido 1866-1866-
-Nepomuceno Landazábal 1867-1869
-Santiago Mantilla 1884-1884
-Joaquín Uribe 1885-1887
-Severo Ordoñez 1887-1887
- Ramón Narana Villareal 1887-1888
-José l. Toloza 1888-1889
-Joaquín Uribe 1889-1895
-Miguel Blanco 1895-1897
-Luis María Figueroa 1897-1902
-Raimundo Ordoñez Yanes 1902-1903
-Marco Antonio Mora 1903-1906
-Demetrio Mendoza 1907-1909
-Guillermo Gomes Ortiz 1909-1911
-Manuel Trinidad Serpa 1911-1920
- Luis Miguel Pinzón 1920-1923
-Gonzalo Godoy 1923-1925
-Pedro p. Serrano 1925-1927
-Carlos g. Soto 1927-1930
-Manuel Antonio Martínez 1930-1930
-Carlos Saúl Lozano 1931-1935
-Manuel Antonio Martínez 1935-1944
- Mario Laguada Guerrero 1944-1950
-José David Cote 1950-1950
- Álvaro Arenas Trillos 1950-1950
. Guillermo Santamaría 1953 -1953-
-Carlos Saúl Lozano 1953-1969
-Félix Rodríguez 1970-1975
- Felipe Díaz Quintero 1975-1987
- Víctor López Castro 1987-1989
-Francisco Pieschacón 1998-1999
-Orlando Caicedo Arciniegas 1999

DATOS CURIOSOS

El reloj de esta torre fue bendecido por el exmo y Rmo. Msr. Alban Muños Duque Obispo de Bucaramanga fue Adquirido en Bremen Alemania siendo párroco el Pbro. Carlos Savi Solano, eso fue en septiembre de 1954.
Las consagraciones del templo y altar fueron realizadas por el Exmo. y Rvmo. Sr. Dr. RAFAEL AFANADOR Y CADENA .
Terminó la construcción por cuenta del Padre Carlos Saúl lozano en diciembre 9 de 1951.
En la administración del padre Mario laguada, en 1.947, se construyeron las torres y se colocó en medio de ellas la imagen del Sagrado Corazón.
La pintura total estuvo a cargo de Simón Buitrago, el negrito Satanás quien fue después el esposo de Mercedes Quintero.
El maestro director de la obra fue el señor Pablo E. Tarazona.
El altar mayor y los toques finales exigidos por el derecho canónico los realizó el Presbítero Carlos Saúl Solano.

Por:
Johanna Montero Rincón
Mario Alexander Lizarazo

LA DAGA DE DON ALEJANDRO MARTINEZ




LA DAGA DE DON ALEJANDRO
Por: MARIA ANGELICA HERNANDEZ

Don Alejandro Martínez oriundo de websa Santander tenía una daga, como el así la llamaba, que fue usada en la guerra de los mil días por un amigo suyo don Roberto, la cual le regalo para que defendiera a su familia después de la guerra, ya que continuaba el estado de violencia. Don Alejandro a pesar de ser un hombre muy pacífico, temiendo que los robaran o les quemaran la casa decidió aceptarla y guardarla para usarla en el extremo caso de que los bandoleros atacaran… pero gracias a Dios como nos cuenta su nieto Orlando Triana no tubo que usarla, el también nos comentó que en realidad no es una daga como su abuelo la llamaba sino que es una espada. Y sus medidas son de EMPUÑADURA: 10.5 cm de largo, 3.5 cm de ancho en la hoja de la espada 52 cm de largo, 3.4 cm de ancho en la base, 2.5 cm de ancho en la punta "anillo" de la empuñadura, 2.5 cm de diámetro, apoyo del dedo 2.5 cm de alto. Esta espada estuvo abandonada en el cuarto de San Alejo de donde su nieto saco y le pidió que se la regalara. Don Alejandro acepto y hoy día yace colgada en la pared de la sala de la casa de don Orlando Triana en la Vereda la Victoria del municipio de Lebrija, Santander.




lunes, 21 de septiembre de 2009

POR LA RUTA DE UNA HISTORIA SIN DOLIENTES



POR LA RUTA DE UNA HISTORIA SIN DOLIENTES
En la mañana del 26 de abril del 2008, en compañía de don HERNANDO URIBE SERRANO, hijo de RAFAEL URIBE ESPINA y ANA LEONOR SERRANO, con la suficiente edad como para hablar de la historia contemporánea de nuestro pueblo, con datos, nombres, fechas y lugares, a penas 69 añitos, nos fuimos a caminar hacia las ruinas de Cantabria, bueno, o a lo que queda de éstas. El primer dato lo registramos frente a la casa “nueva granada”, una tienda a orillas del camino en la parte alta de la vereda, actualmente sirve de bodega para una de las granjas avícolas de la región, de esta casa ya sólo quedan las viejas tapias, pues su techo fue reemplazado por láminas de zinc y del pasillo que daba contra la carretera sólo queda el piso en mal estado y las bases en que se apoyaban las maderas que sostenían el antiguo techo de cañabrava y teja de barro. Siguiendo el camino, ya más cerca de las ruinas está a la vera del camino, como dice la canción, “la casa de los Angulos”, de los que ya no queda quien los represente en esta región, pues ahora pertenece a un señor Alfonso; según nuestro guía, es la misma casa vieja con algunas reformas y ampliaciones, desde ésta casa comienza un descenso hacia lo que en otro tiempo fuese un pequeño caserío, por el número de habitantes, pues sus casas eran enormes, según se observa en los cimientos y se testifica por cuenta de quien en su juventud recorrió estas calles empedradas. Rodeamos la manzana de la Iglesia y la fotografiamos desde distintos ángulos, previendo que como van las cosas, sólo fotos nos quedarán de este rincón olvidado de nuestro pueblo. La calle de la Iglesia o “calle de los mismises” es recta cruzando la altiplanicie en que se asentaba el caserío justo por frente de lo que queda de la fachada de la Iglesia. Luego se extiende un plan que otro hora fuera la plaza y hoy en día es la cancha de la escuela y la región, aún no ha sido posible, siquiera un polideportivo para incentivar a la juventud, ya que los vestigios de la cultura van desapareciendo con el tiempo, el viento y el agua que sigue azotando las viejas tapias sin piedad. Diagonal a la Iglesia hay una casa que, según nuestro guía, hacía parte de la casa cural, pues todo ha ido desapareciendo, cómo un balcón que quedaba hacia un costado de ésta, el cual formaba parte de los aposentos del sacerdote. Seguimos nuestro recorrido buscando algo del cementerio, pero acá si es verdad que se los tragó la tierra, a causa de la peste, el pequeño caserío extendió desde su pie de monte, a orilla de la quebrada la Angula, las blanquecinas cruces que cubrían un espacio bastante amplio en consideración al pueblo, pero acá si no encontramos nada que lo evidenciara, sólo una caneya al comenzar el descenso, y que es eso? Pues lo mismo que un caney, pero más grande, un espacio cubierto por un techo de teja de barro, con buenas bases de adobe, que actualmente ha sido acondicionada como vivienda y luce como una perfecta combinación de tiempos, del pasado y del presente, recordando su función de guarda para el secado y almacén de las hojas de tabaco y del maíz o cualquier producto agrícola que lo requiriese.
Otro monumento al olvido lo encontramos mientras buscábamos la fuente del agua clara y pura, en un ojito, cómo es llamado, de donde se saca el agua para el consumo humano, ya que para el cultivo se puede de cualquiera de las cañadas de aguas amarillentas y calichosas, y en el caso de la angula, además, contaminadas, allí está la casa de los Morenos o de los vivientes del tejar, unas gruesas tapias pisadas que se resisten a desaparecer, lo que parece su destino, pues la zona ya esta siendo construida por modernas casas de campo.
Finalmente, el panorama más triste y desolador, el de la quebrada la Angula, varios kilómetros abajo del casco urbano de Lebrija, de olores putrefactos, aguas espumosas y escasas, en relación a otros tiempos según recalca don Hernando, así se acaba este recorrido; de las calles empedradas ya sólo queda uno que otro bache que resistió a la maquinaria del municipio que por orden de algún ilustre pasó por estos lares recogiendo las piedras que ahora le faltan a estos caminos, en verano polvorientos y en invierno zanjosos.






HISTORIA DE LEBRIJA POR CUENTA DE QUIEN LA HA VIVIDO EN CARNE PROPIA
…se dice que la Romería de San Antonio en Cantabria era muy concurrida por personas que venían desde muy lejos, tenía fama de ser un santo milagroso, pues en el camino las novias que buscaban matrimonio conseguían lo que buscaban. Las señoras que vivían en Cantabria decían que las visitantes provenientes del “Valle de los ángeles”, que es donde hoy esta situada Lebrija, venían sólo por visitar al cura, y fue precisamente esta clase de comentarios, que llegaron a oídos del sacerdote, las que provocaron su furia, de manera que echó una maldición cuando se fue del pueblo, sacudiendo sus zapatos, mientras decía que no quería llevar polvo de esta tierra que tenía que destruirse; según cuenta esta leyenda, llegó una epidemia de viruela y se murió mucha gente, las tumbas se agrietaron, sumando el miedo a los comentarios que circulaban y a la enfermedad que asolaba la región, situación que hizo que muchas familias residentes abandonaran sus solares, dejando atrás lo que en poco tiempo se convirtió en un pueblo fantasma, sin ley y sin fortuna para los que corrieron presa del pánico y el agüero. Según sigue la historia, el abandono hizo presa de estas tierras y después sin, más datos que los que comenta la gente y lo que ha sido visto por los más viejos, todo pasó a manos de un solo dueño que por derecho consuetudinario las ha conservado hasta el momento, incluyendo lo que por el mismo medio pasó a su dominio, siendo bien público o propiedad de la Iglesia, como se supone que eran las actuales ruinas de la Iglesia, lo que fuera la casa cural e incluso el cementerio y las pocas calles del pequeño caserío, que por cierto eran empedradas en aquella época.
También cuentan que la imagen de San Antonio había sido trasladada al valle donde actualmente se encuentra el centro urbano de Lebrija, pero el sacristán, con un toque de misterio y picardía la trasladaba de noche, pretendiendo hacer creer que era un milagro de rebeldía en que el santo no aceptaba su nueva morada, así entre leyenda, historia y arreglo a la expresión del testimonio relatado por don HERNANDO URIBE, hemos completado estas líneas de un acontecimiento verdadero que se pierde en el olvido y la desidia de un pueblo que aún no ha hecho lo propio por recuperar su memoria.

A Continuación... el aporte fotográfico de los Compañeros Oscar Guerrero y Jorge Rueda junto con un grupo de estudiantes que participaron de una convocatoria para dibujar el escenario de Cantabria.

EL VALLE DEL RIO LEBRIJA




EL VALLE DEL RIO LEBRIJA
Por: OSCAR FABIAN DÍAZ LÓPEZ
(2009)
El valle del río Lebrija, antiguamente conocido como el bajo Lebrija, está formado por las veredas Conchal, Vanegas y Chuspas, hasta allí llegaba el tren, pero en 1991 por políticas gubernamentales y el mal estado de la vía férrea dejó de funcionar. Salía del Café Madrid, pasaba por Bocas, luego a Palmas y de ahí se llegaba al Conchal, donde hacía parada, luego continuaba hacia Vanegas y Chuspas. La vía va bordeando el río Lebrija y éste era el único medio de transporte de carga y pasajeros con que se contaba en la región. Además, era rápido y económico, el trayecto desde Bucaramanga se hacía en treinta minutos al Conchal, a Vanegas cuarenta y cinco y hasta Chuspas una hora. De eso ya sólo quedan algunas evidencias o pedazos de rieles, pues personas inescrupulosas los desmontaron. Al tratar de habilitar la vía para vehículo, como efectivamente se ha hecho; se corren muchos riesgos, ya que las condiciones del terreno son de pie de monte y a orilla del río, de manera que no es muy amplio y además hay que pasar por tres túneles y algunos puentes que se sostienen sobre las viejas estructuras del tren con tramos de tablas y maderas sobrepuestas que dan sensación de vértigo, pues se puede ver hacia el fondo. Los viajes del tren se hacían hasta Sabana y los caseríos veredales se asentaron alrededor de las estaciones, cada diez kilómetros, trayecto que se recorría en aproximadamente quince minutos.
Don Santos Rueda Galvis, nació en 1913, habitante de la Vereda Aguada de Ceferino. Toda su vida la ha pasado en ésta región, participó en su juventud de las jornadas de trabajo que convocaba el sacerdote para la construcción del actual templo Parroquial de Lebrija, recuerda que a sus diecisiete años estuvo presente en una ceremonia de consagración especial en la que se nombraba como "Padrinos de la Iglesia" a quienes asumían el compromiso de colaborar con su trabajo en el levantamiento del templo. Según éstos datos, para 1930 ya se realizaban oficios religiosos en el Templo San Pedro Apóstol, aún sin terminarse en su totalidad. Pues, por testimonios fotográficos y orales que conserva don Antonio Herrera, quien también participó de ésta visita a don Santos, para 1935 se estaba adelantando la construcción del techo, de manera que las celebraciones se hacían sobre lo que actualmente es el altar mayor, desde otro altar ubicado en la capilla lateral dedicada a la Pasión de Cristo.
Don Santos, actualmente (marzo 28 del 2010) cuenta con 96 años y habla con plena lucides de sus recuerdos de juventud. Habla del cacerío de Cantabria, describiéndolo como un lugar poco poblado, pero con los espacios necesarios para albergar a la gran cantidad de visitantes que con motivo de la fiesta de San Antonio, cada 13 de junio, acudían asiduamente a la celebración religiosa en su honor.
Desde ésta vereda se observa el cañón del río de Oro, que desciende hacia el Cafe Madrid, estación principal en la vía del ferrocarril que aguas abajo marca los márgenes del caudaloso río al unirse con otros ríos y quebradas como Río Negro y Suratá, conformando el Río Lebrija, que de la profundidad de las cordilleras orientales que marcan el relieve santandereano termina por abrirse paso hacia el Magdelena en lo que se ha llamado el valle del río Lebrija, conformado por las veredas Conchal, Vanegas, Angosturas y Chuspas.
SANTOS RUEDA GALVIS Y ANTONIO HERRERA
Don LUIS BELTRÁN (El alcalde de la Aguada)
Don José Beltrán, nació el 6 de diciembre de 1920. Entre sus recuerdos relata la impresión que le causó el tren, del que a propósito carecemos de información, según las indagaciones a sus propios padres, éste existía aproximadamente desde 1907, pero es un dato aún sin confirmar, pues no he encontrado información al respecto, a pesar que para la segunda mitad del siglo XIX ya se encontraba adelantada la construcción del ferrocarril de Antioquia, sin embargo, las guerras civiles, entre ellas, la de los mil días habían suprimido la movilización por la vía ferrea.
Ésta es la imagen del cañón del río Lebrija, aproximadamente hacia las cinco de la tarde del 28 de abril del año 2010 desde la casa de don José Beltrán. Por éstas montañas descendía hacia Río Negro el ejército liberal, zona bastante difícil de profundos desfiladeros, pero relativamente cerca entre el cerro de Palonegro y el cuartel principal de los revolucionarios ubicado en el actual municipio de Río Negro.

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Interés por el patrimonio histórico,cultural e ideológico de la región en que vivo. Equipo de Trabajo integrado por: JAIME ENRIQUE ZARATE, LUIS FRANCISCO HERNÁNDEZ Y JOSÉ ANTONIO PRADA.