lunes, 21 de septiembre de 2009

POR LA RUTA DE UNA HISTORIA SIN DOLIENTES



POR LA RUTA DE UNA HISTORIA SIN DOLIENTES
En la mañana del 26 de abril del 2008, en compañía de don HERNANDO URIBE SERRANO, hijo de RAFAEL URIBE ESPINA y ANA LEONOR SERRANO, con la suficiente edad como para hablar de la historia contemporánea de nuestro pueblo, con datos, nombres, fechas y lugares, a penas 69 añitos, nos fuimos a caminar hacia las ruinas de Cantabria, bueno, o a lo que queda de éstas. El primer dato lo registramos frente a la casa “nueva granada”, una tienda a orillas del camino en la parte alta de la vereda, actualmente sirve de bodega para una de las granjas avícolas de la región, de esta casa ya sólo quedan las viejas tapias, pues su techo fue reemplazado por láminas de zinc y del pasillo que daba contra la carretera sólo queda el piso en mal estado y las bases en que se apoyaban las maderas que sostenían el antiguo techo de cañabrava y teja de barro. Siguiendo el camino, ya más cerca de las ruinas está a la vera del camino, como dice la canción, “la casa de los Angulos”, de los que ya no queda quien los represente en esta región, pues ahora pertenece a un señor Alfonso; según nuestro guía, es la misma casa vieja con algunas reformas y ampliaciones, desde ésta casa comienza un descenso hacia lo que en otro tiempo fuese un pequeño caserío, por el número de habitantes, pues sus casas eran enormes, según se observa en los cimientos y se testifica por cuenta de quien en su juventud recorrió estas calles empedradas. Rodeamos la manzana de la Iglesia y la fotografiamos desde distintos ángulos, previendo que como van las cosas, sólo fotos nos quedarán de este rincón olvidado de nuestro pueblo. La calle de la Iglesia o “calle de los mismises” es recta cruzando la altiplanicie en que se asentaba el caserío justo por frente de lo que queda de la fachada de la Iglesia. Luego se extiende un plan que otro hora fuera la plaza y hoy en día es la cancha de la escuela y la región, aún no ha sido posible, siquiera un polideportivo para incentivar a la juventud, ya que los vestigios de la cultura van desapareciendo con el tiempo, el viento y el agua que sigue azotando las viejas tapias sin piedad. Diagonal a la Iglesia hay una casa que, según nuestro guía, hacía parte de la casa cural, pues todo ha ido desapareciendo, cómo un balcón que quedaba hacia un costado de ésta, el cual formaba parte de los aposentos del sacerdote. Seguimos nuestro recorrido buscando algo del cementerio, pero acá si es verdad que se los tragó la tierra, a causa de la peste, el pequeño caserío extendió desde su pie de monte, a orilla de la quebrada la Angula, las blanquecinas cruces que cubrían un espacio bastante amplio en consideración al pueblo, pero acá si no encontramos nada que lo evidenciara, sólo una caneya al comenzar el descenso, y que es eso? Pues lo mismo que un caney, pero más grande, un espacio cubierto por un techo de teja de barro, con buenas bases de adobe, que actualmente ha sido acondicionada como vivienda y luce como una perfecta combinación de tiempos, del pasado y del presente, recordando su función de guarda para el secado y almacén de las hojas de tabaco y del maíz o cualquier producto agrícola que lo requiriese.
Otro monumento al olvido lo encontramos mientras buscábamos la fuente del agua clara y pura, en un ojito, cómo es llamado, de donde se saca el agua para el consumo humano, ya que para el cultivo se puede de cualquiera de las cañadas de aguas amarillentas y calichosas, y en el caso de la angula, además, contaminadas, allí está la casa de los Morenos o de los vivientes del tejar, unas gruesas tapias pisadas que se resisten a desaparecer, lo que parece su destino, pues la zona ya esta siendo construida por modernas casas de campo.
Finalmente, el panorama más triste y desolador, el de la quebrada la Angula, varios kilómetros abajo del casco urbano de Lebrija, de olores putrefactos, aguas espumosas y escasas, en relación a otros tiempos según recalca don Hernando, así se acaba este recorrido; de las calles empedradas ya sólo queda uno que otro bache que resistió a la maquinaria del municipio que por orden de algún ilustre pasó por estos lares recogiendo las piedras que ahora le faltan a estos caminos, en verano polvorientos y en invierno zanjosos.






HISTORIA DE LEBRIJA POR CUENTA DE QUIEN LA HA VIVIDO EN CARNE PROPIA
…se dice que la Romería de San Antonio en Cantabria era muy concurrida por personas que venían desde muy lejos, tenía fama de ser un santo milagroso, pues en el camino las novias que buscaban matrimonio conseguían lo que buscaban. Las señoras que vivían en Cantabria decían que las visitantes provenientes del “Valle de los ángeles”, que es donde hoy esta situada Lebrija, venían sólo por visitar al cura, y fue precisamente esta clase de comentarios, que llegaron a oídos del sacerdote, las que provocaron su furia, de manera que echó una maldición cuando se fue del pueblo, sacudiendo sus zapatos, mientras decía que no quería llevar polvo de esta tierra que tenía que destruirse; según cuenta esta leyenda, llegó una epidemia de viruela y se murió mucha gente, las tumbas se agrietaron, sumando el miedo a los comentarios que circulaban y a la enfermedad que asolaba la región, situación que hizo que muchas familias residentes abandonaran sus solares, dejando atrás lo que en poco tiempo se convirtió en un pueblo fantasma, sin ley y sin fortuna para los que corrieron presa del pánico y el agüero. Según sigue la historia, el abandono hizo presa de estas tierras y después sin, más datos que los que comenta la gente y lo que ha sido visto por los más viejos, todo pasó a manos de un solo dueño que por derecho consuetudinario las ha conservado hasta el momento, incluyendo lo que por el mismo medio pasó a su dominio, siendo bien público o propiedad de la Iglesia, como se supone que eran las actuales ruinas de la Iglesia, lo que fuera la casa cural e incluso el cementerio y las pocas calles del pequeño caserío, que por cierto eran empedradas en aquella época.
También cuentan que la imagen de San Antonio había sido trasladada al valle donde actualmente se encuentra el centro urbano de Lebrija, pero el sacristán, con un toque de misterio y picardía la trasladaba de noche, pretendiendo hacer creer que era un milagro de rebeldía en que el santo no aceptaba su nueva morada, así entre leyenda, historia y arreglo a la expresión del testimonio relatado por don HERNANDO URIBE, hemos completado estas líneas de un acontecimiento verdadero que se pierde en el olvido y la desidia de un pueblo que aún no ha hecho lo propio por recuperar su memoria.

A Continuación... el aporte fotográfico de los Compañeros Oscar Guerrero y Jorge Rueda junto con un grupo de estudiantes que participaron de una convocatoria para dibujar el escenario de Cantabria.

4 comentarios:

mariela dijo...

Me parece un articulo muy importante para que los habitantes de nuestra region conozcan aspectos importantes de nuestra historia

joel gonzalez & alexander acevdo dijo...

Nos parece muy interesante, ya que nos permite conocer quie fue el fundador de lebrija, el bicentenario, la independencia y como se vive la semena santa en santander. Nos pernite conocer mas sobre la cultura de nuestra region y nos invita a tener mas sentido de pertenencia y querer mas a nuestro pueblo.
¡Que viva santander!

jairo ochoa dijo...

Mi familia vivio en CANTABRIA terminando el siglo 19 y empezando el 20, lamentablemente la violencia los obligo a abandonar sus tierras y los condeno a la pobreza, ahora luego de 100 años la familia empieza a levantarse, mi tatarabuelo vivia en Cantabria y se llamaba IGNACIO RANGEL y sus hijas ANA FRANCISCA y JACINTA RANGEL PINTO.
Las ruinas que estan frente a la iglesia al otro lado de lo que fue la plaza eran su vivienda y su negocio.

William Gustavo Robayo Mendez dijo...

de que época data la construcción estas tapias?

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Interés por el patrimonio histórico,cultural e ideológico de la región en que vivo. Equipo de Trabajo integrado por: JAIME ENRIQUE ZARATE, LUIS FRANCISCO HERNÁNDEZ Y JOSÉ ANTONIO PRADA.